La caída del siglo XX y el advenimiento del nuevo, supuso para Sergio el camino hacia el abismo de la incomprensión y el sin sentido; descompuesto por desengaños amorosos y viendo que su banda había tocado fondo se sumergió hacia el lado más canalla de la vida. Fruto de esa mente perdida y descompuesta surgieron canciones de una belleza indescifrable como Morir por matarme. Finalmente llegó la disolución del grupo en enero del 2002.

Desorientado por el dilema entre seguir o no en el mundo de la música, la idea de continuar el viaje por su cuenta empezó a fraguar en su mente. Sin las ataduras que conlleva formar parte de un grupo, su sendero lo recorría o él solo o él y una banda aparte. De esta forma apareció Sergio Llobregat, y grabó lo que yo llamaría una maqueta casera, su voz y su guitarra eran sus dos únicas herramientas de trabajo, en ella encontramos canciones como Por encima del hombro, La estación o Dulce infierno. Pero el proyecto no cuajó en parte por la apatía y un cierto cansancio mental de Sergio. Poco a poco volvió a correr por sus venas sangre de R&R, y el panorama musical español se reencontraba con el futuro canalla del rock urbano de nuestro país. Este nuevo despertar se llama Maldito Llobregat y cabalga con nuevas esperanzas y con nuevos temas bajo el brazo. Para su último trabajo “Sonrisas en blanco y negro” ha contado con la colaboración de grandes socios y colegas como: Rebel, Fran y Campe de Desbocados y Txerra de Joe Kabeza y Los que beben cerveza, así como la participación final del exmaldito Joan Calabia.
¡Nos vemos en el lado más salvaje del Llobregat!

Ángel Trasobares Castillo.
La Patilla, S.A.